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martes, 15 de agosto de 2017

¿Por qué viajas sola? No te da miedo?



¿Por qué viajas? ¿No te da miedo? ¿De qué vas a vivir? .... y así podría seguir con las miles de preguntas que me hacen las personas cuando les cuento que suelo viajar. Sinceramente viajo porque me gusta, porque siento que soy capaz de valerme y retarme a mí misma en cada situación que me toca afrontar.

Viajar no sólo es irte y ya, viajar es aprender a expandir tu mente a nuevas ideas, aceptar nuevas formas de vida. Viajar es aprender a compartir eso poquito que tienes con las demás personas sin importar su raza, opción sexual, color, país, ideologías, etc. Es saber que todo no es tan bonito como te dicen ni tan feo como te hacen creer, entiendes que las cosas son como tú las quieras ver, que tienen el sentido que quieres darle. Desde mi punto de vista no creo en el destino, sólo creo que cada persona forja el suyo con las acciones que hace y con las actitudes que toma hacia la vida.

Al emprender mi viaje también sentí que las personas de vez en cuando necesitamos hacer algo fuera de lo no normal, a salir de nuestra zona de confort, arriesgarnos a vivir experiencias nuevas. Creo desde mi punto de vista que esto de una u otra manera nos ayuda a relajarnos, a cambiar de ideas, a estar un poco más receptivos hacia las situaciones diarias y a no tener tanta carga de energía negativa. Cuando viajamos ya sea solos o acompañados vemos las diferentes realidades de las distintas ciudades a las que vamos, lo cual sirve para saber que todas las personas tienen problemas, que no todo es lo que parece, pero que gracias a las ganas que tenemos  de salir adelante seguimos luchando contra todo, y dando lo mejor de nosotros.

A medida que uno va viajando va haciendo muchos amigos, conociendo personas de diferentes culturas, de diferentes países, cada una muy distinta a la otra, pero que en el fondo todos tenemos algo en común y sé que es esa atracción por la aventura, por lo desconocido. Después de todos no somos del todo desconocidos, somos desconocidos físicamente quizás, pero espiritualmente nos conocemos mucho más de lo que creemos. Es por eso que a veces pienso que realmente no le tememos a viajar o ir a lugares desconocidos, sino que le tememos a las diferentes formas de pensar y de vivir de los demás que nos rodean, tenemos miedo de dejar esa rica camita acolchonadita, ese cuartito calientito, los abrazos y los te quiero de mamá o de papá, las salidas con los amigos, y es por todo esto que no nos atrevemos a viajar, porque no queremos dejar esa zona de comfort que nos hace sentirnos tan seguros, y que al momento de viajar y no tener nada de ello nos hace creer que somos más vulnerables a los malos acontecimientos, lo cual no es así, pero es un pensamiento que deberíamos esforzarnos en cambiar.

En conclusión quiero decirles que el hecho de viajar es estupendo, genial, excelente, no importa si viajas solo(a) o con alguien, sólo viaja, disfruta y aprovecha cada momento como si fuese el último. Espero les haya gustado mi post, pueden dejar sus comentarios o dudas aquí abajito. Muchos besos y abrazos. :* :)

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